miércoles, 5 de diciembre de 2012

La Diosa y su Historia parte 2



Lamentablemente es para nosotros imposible imaginar un millar de años de existencia pacifica, sin interrupción.
Estos asentamientos, comunidades tenían un profundo respeto por la vida y la deidad femenina que manifestaba abundancia, fertilidad y prosperidad. La estructura social era al parecer igualitaria y no jerárquica En un principio, intentaron “integrar” a la Diosa, dividiéndola en diferentes aspectos, y 

subordinándola al poder de dioses masculinos, fueran ellos pareja, hijos, hermanos de la Diosa., desde lo práctico también se iba limitando el poder y valor de lo femenino, las sacerdotisas ya no tenían el mismo poder de antes, se las restringía cada vez mas. Cuando esto no dio el resultado esperado .La política que se siguió para arrebatar a la Diosa su posición fue sencilla, se la fue transformando en demonio, en dragón, serpiente que había que matar.
Se consideraba a la deidad masculina portadora de la Luz( cielo- rayo), y se equiparaba la oscuridad de la Cueva (útero) con el mal y desde allí comenzaron las batallas entre las supuestas fuerzas de la Luz y la oscuridad.
A nivel práctico, los usurpadores patriarcales, impusieron su autoridad expulsando a las mujeres de los templos, en calidad de sacerdotisas, y de los puestos importantes en la sociedad, a la vez que se imponía sistema de derechos patrilineales. Cuando estas tácticas fracasaban se recurrían al genocidio.
Las mujeres quedaron reducidas al papel de criadoras. El placer sexual despertaba la ira del Señor. Las mujeres eran seres inferiores y malignos.
El derrocamiento de la Diosa, se nos muestra claramente en los textos mitológicos griegos, pero irónicamente nos da piezas invalorables para poder comprender quien fue la Diosa
A pesar de la oposición inicial de la iglesia cristiana al culto de Maria, acabaron por prevalecer las necesidades de la gente.
En un principio trataron de humanizarla, con el fin de rebajar su posición divina, cuando fracasaron declararon dogmas de fe su virginidad y ascensión a los cielos. Aun cuando ya se le había otorgado el papel de diosa Madre en las culturas occidentales, pues la humanidad siempre necesito, la presencia de una deidad generosa y misericordiosa que escuche sus oraciones y ofrezca consuelo.
En un pasado no tan lejano, la Diosa como Naturaleza, formaba parte integrante de la vida. En la actualidad es para algunos un bonito cuento, para otros un ideal arquetípico que simboliza la plenitud y para unos cuantos una fuente de RENOVACIÓN, FORTALEZA Y BENDICIÓN.
El conocimiento olvidado del pasado tiene un carácter sensual, carnal, es lo corporal y todos los atributos femeninos que el patriarcado mostró como malignos, pecaminosos, sucios o diabólicos y que debe ser redimidos y santificados
De todas maneras la transformación de la conciencia que requiere el nuevo milenio, no consiste únicamente en volver al antiguo matriarcado, sino que supone una forma totalmente nueva de participación plena en la vida.
La combinación de la fuerza de lo femenino y lo masculino fusionados en armonía como un poder “blando” unido, puede producir el cambio radical.
El antiguo modelo de poder “duro” implica dominación y control, poder sobre los otros, sobre lugares y cosas, generando miedo y alineación y es reforzado con la violencia.
El poder “blando” surge del interior y genera unión y creatividad. Es el poder del respeto y la comprensión mutua, como tal fortalece y esa capaz de un rápido crecimiento espontáneo y del cambio transformador.
El culto a la Diosa Es una práctica espiritual para algunas, es una forma del feminismo cultural para otras. Y es también una herramienta de autoayuda y ésa es su manifestación más expandida. Trabajar con los arquetipos de las Diosas ayuda a recomponer el mundo interno, a evitar las situaciones depredadoras. Conociendo los mitos sagrados femeninos, las mujeres pueden reconocerse y empoderarse..
Como se puede ver el culto de la Diosa no sería más que una vuelta al origen.
La integración de esta sabiduría y el Camino de la belleza de lo femenino, que reafirma la vida, resultan esenciales para la supervivencia de las futuras generaciones y de la propia Gaia.
La Diosa vuelve a nosotras en estos momentos para recordarnos quienes somos, de donde venimos y a donde vamos. Mediante Ella podremos encontrarnos viviendo una vez más en un contexto sagrado.
“Encontrarse con la Diosa es como volver a casa. Y en ese lugar es fácil sentirse seguras”.
Resumen varias fuentes
Maria Rosa

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