domingo, 27 de enero de 2013

Libro Mensaje Urgente a las Mujeres


Niños traumatizados y el papel de opresor 
La preocupación de las madres por hacer del mundo un lugar seguro para la infancia podría conducir al planeta hacia la paz y hacia la posibilidad de un sostenimiento global. La mayoría de los opresores que intentan intimidar o ejercer control sobre otros fueron durante la niñez ó en la edad adulta víctimas de la
humillación, y de sus secuelas con frecuencia traumáticas, ejercida por quienes tenían poder sobre ellos.
La ansiedad comienza en el vientre de la mujer embarazada que vive el terror de la violencia que la rodea, o que teme por su propia vida y por la del ser que lleva en su seno. El cortisol, la hormona del estrés, sube en las mujeres embarazadas sometidas a situaciones traumáticas, llega a la placenta y afecta al cerebro del feto. Estas madres a menudo dan a luz bebés prematuros o pequeños, que se convierten en niñas y niños con poca predisposición a controlar los impulsos, niñas y niños faltos de interés, con problemas de comportamiento y aprendizaje-propensiones que se agravarían en el caso que presenciasen actos de violencia o fueran víctimas de la brutalidad o el abuso-.La violencia ciertamente engendra violencia.

Las niñas y niños mayores dominan a los de menor edad; los niños abusan de las niñas: es el resultado de un patrón de dominación. En las niñas y niños adecuadamente alimentados y atendidos, con madres capaces de responder a su aflicción y a sus necesidades, se desarrolla una confianza básica. Por el contrario, los niños y niñas que viven en zonas de guerra no se sienten seguros; viven sobresaltados por la intensidad del ruido, los cañonazos, las explosiones y las voces coléricas o aterradas. Un barrio peligroso, en el que inesperadamente se producen tiroteos, o aquellos hogares en los que estalla la violencia domestica y donde las mujeres y los más pequeños resultan lastimados, son zonas de guerra para los que allí viven. En semejantes situaciones, las necesidades de esas niñas y esos niños son ignoradas; viven en peligro y sienten un gran desamparo si las personas adultas se ausentan por cualquier razón. Sin una persona adulta o una sociedad que los proteja, las niñas y los niños son vulnerables a todo aquello que tenga el potencial de hacerles daño. Los muchachos esperan su turno para ser hombres y llevar la delantera; la aculturación de las chicas las lleva a convertirse en mujeres sin ninguna confianza en si mismas.

La violencia domestica es la causa más importante de muertes y lesiones de mujeres con edades comprendidas entre los 16 y 44 años; es responsable de mas muertes y problemas de salud que el cáncer o los accidentes de trafico. En EEUU, las mujeres representan el 85% de las victimas de la violencia domestica. El 70% de las mujeres victimas de asesinato muere a manos del hombre que es su pareja. Además de la violencia domestica, Amnistía Internacional enumera los actos de violencia que se cometen contra las mujeres en la comunidad y los que comete el Estado, entre ellos los perpetrados o consentidos por la policía, los guardias de prisiones, los guardias fronterizos etc., axial como las violaciones perpretadas por miembros de las fuerzas armadas durante los conflictos, la violación de mujeres refugiadas y de mujeres retenidas bajo custodia.

Las madres que viven asustadas y sin confianza en sí mismas no pueden proteger a sus hijas e hijos por mucho que los amen. Para un bebé o un niño o niña de corta edad, su madre es todopoderosa: ella es la fuente de alimentos y de consuelo, de aprobación o castigo. Las personas adultas son gigantes en comparación con el diminuto organismo físico de esos pequeños seres. Así pues, si una madre (que en muchas culturas tradicionales podría ser a su vez poco más que una niña) es incapaz de procurar protección y cuidados a su prole, esos niños y niñas se sienten profundamente traicionados, no solo por su madre, sino por el mundo. Aquellas madres convencidas de su impotencia inspiran desconfianza y transmiten a sus hijas e hijos una imagen devaluada de la mujer.

Niñas y mujeres a salvo y con control en sus vidas 

Las muchachas alfabetizadas, que reciben una educación, que poseen conocimientos sobre nutrición, sobre la conveniencia de espaciar los nacimientos y que se inspiran en un modelo de conducta positivo, se casan más tarde, tienen menos descendencia y esos hijos e hijas nacen más sanos. El que las mujeres individualmente tomen decisiones en su propio interés y que sus descendientes sean niños y niñas sanas y deseadas, contribuye también a aliviar el problema planetario de la superpoblación.

Está muy arraigada, en el patriarcado, la idea de que la mujer pertenece al hombre y de que la potencia masculina se refleja en el número de criaturas que este engendra. Cuando mas patriarcal es la familia, la religión y la cultura, mas jóvenes se casan y menos cultas e independientes son las mujeres. La sexualidad y la maternidad de las mujeres están entonces en manos de los hombres. El fallo del Tribunal en el caso Roe v. Wade otorgó a toda mujer estadounidense, como principio, el derecho a decidir si quería o no ser madre. Este derecho ha sido atacado y continúan los esfuerzos por revocar ley. Cuando es la mujer la que elige, se debilita el principio patriarcal de que el hombre, individualmente o representado por la religión o el gobierno, posee el derecho de dominar el cuerpo de la mujer. Sin los medios con los que controlar la natalidad y elegir en asuntos de reproducción, muchas mujeres traumatizadas que no pueden negarse a mantener relaciones sexuales se ven además forzadas a ser madres, de hijos e hijas que también sufrirán las consecuencias.

Para las mujeres, la paz no es simplemente la ausencia de guerra, sino la seguridad y el bienestar de sus hijos e hijas, nietas y nietos y el sentirse libres de toda clase de terroristas, incluidos aquellos que representan a su gobierno o que cometen actos de violencia domestica contra sus familias. Una madre con una conciencia global sabe que no son únicamente sus hijos, hijas, nietos y nietas, ó las niñas y niños de su comunidad o de su país, sino los hijos e hijas de todas las personas y de todos los países los que merecen disfrutar de una vida grata y segura.

El mundo es pequeño. Una criatura que padece privaciones y abusos pronto se convierte en una persona adulta y como persona adulta llena de ira, con poder para hacer daño a otros, puede que haga precisamente eso.

El poder de Madre que poseen las mujeres unidas:
El poder latente de las mujeres unidas es el recurso aún no explotado que la comunidad y el planeta necesitan. Sólo cuando las madres sean fuertes de espíritu, de mente y de cuerpo, habrá posibilidad de que los niños y niñas sean queridos y estén alimentados y a salvo. Sería posible entonces que, al cabo de varias generaciones, las relaciones de hombres y mujeres experimentaran un cambio evolutivo a beneficio de todos. El ejercer nuestros derechos o exigir aquellos que no se nos han concedido, a fin de cuidar del hogar que es nuestro planeta, de la familia y de quienes comparten la Tierra con nosotros es tarea de la mujer, y se lleva a cabo mejor cuando se hace en compañía. 

Jean Shinoda Bolen -FragmMensaje Urgente a las Mujeres-
Imagen by Margarita Sikorskaia  

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