sábado, 9 de febrero de 2013

Las Brujas no se quejan


El tercer aspecto de la antigua Triple Diosa era la Anciana.
La tercera fase de la vida de una mujer se inicia tras la menopausia.
Aspirar a ser anciana es desear el crecimiento psicológico y
espiritual que ella simboliza.
La anciana es un arquetipo, un potencial interior que
cultivamos hasta convertirnos él.

La 13 cualidades
Las ancianas no se quejan
Las ancianas son atrevidas
Las ancianas tienen mano para las plantas
Las ancianas confían en los presentimientos
Las ancianas meditan a su manera
Las ancianas defienden con fiereza lo que más les importa
Las ancianas deciden su camino con el corazón
Las ancianas dicen la verdad con compasión
Las ancianas escuchan su cuerpo
Las ancianas improvisan
Las ancianas no imploran
Las ancianas se ríen juntas
Las ancianas saborean lo positivo de la vida
Ahora, en cambio, sugiero que ha llegado el momento de rescatar y redefinir el término "anciana" entre el montón de palabras despectivas que se utilizan para denominar a las mujeres maduras, y conseguir que la acción de convertirse en "bruja" sea un supremo logro interior característico de la tercera fase de la vida.
Convertirse en anciana tiene que ver con el desarro­llo interior, y no con la apariencia externa. Una anciana es una mujer que posee sabiduría, compasión, humor, valentía y vitalidad. Es consciente de ser verdaderamen­te ella misma, sabe expresar lo que sabe y lo que siente, y emprender una acción determinada cuando es necesario  No aparta los ojos de la realidad, ni permite que se le nuble la mente. Puede ver los defectos y las imperfecciones en ella misma y en los demás, pero la luz con la que los ve no es severa ni enjuiciadora. Ha aprendido a confiar en sí misma hasta saber lo que ya sabe.
Las cualidades de la anciana no se adquieren de la noche a la mañana. Una persona no se convierte en una anciana hecha y derecha automáticamente después de la menopausia, así como tampoco por el mero hecho de volverse vieja una se vuelve más sabia. Sin embargo, hay unas décadas tras la menopausia en las cuales podemos crecer psicológica y espiritualmente.
Lamentarse impide la comunicación genuina y arranca por la fuerza lo que luego ya no puede otorgarse con libertad  Sorprenderse a una misma quejándose es un momento de "¡aja!", esta percepción puede significar el comienzo de la sabiduría para una quejosa con la capacidad de observarse a sí misma y el deseo de cambiar.
Es la perspectiva lo que convierte los mejores años de esta etapa de la vida en una época especialmente fecunda para disfrutar de quienes somos, de lo que tenemos y de lo que hacemos. Es una época en que la sabiduría nos insta a que empleemos bien nuestro tiempo y nuestra energía y vitalidad. Es una oportunidad para disfrutar de un mayor número de posibilidades, para experimentar distintos roles y para desarrollar talentos e intereses. Puede ser una época para jugar y expresar los sentimientos  o una época de creatividad o sensualidad, o una época para la meditación o la terapia, o una época para la familia o, al contrario, una época para dejar nuestra huella en el mundo.
Las brujas poseen la capacidad de alterar las cosas. Lo que digamos y hagamos podrá cambiar un modelo familiar disfuncional. Con nuestro consejo podemos animar y facilitar que otras personas crezcan y florezcan  Podemos ser una influencia curativa determinante. Incluso podemos crear un efecto ola a lo largo de las generaciones venideras o en las instituciones y comunidades  Con visión e intención, y dada su presen­cia numerosa e influyente, las brujas, todas juntas, pueden cambiar el mundo.
La anciana es un potencial, más parecido a un talento inherente, que precisa ser reconocido y llevado a la práctica para desarrollarse. Esta presencia sabia de la psique madurará cuando confiemos en la existencia de una bruja en nuestro interior y comencemos a escucharla  Es entonces en el silencio de nuestra propia mente, cuando debemos prestar atención a sus percepciones e intuiciones y actuar en este sentido. Las cualidades de la bruja son los rasgos distintivos a través de los que una anciana se distingue (como mu­jer o como arquetipo).

SHINODA BOLEN Las brujas no se quejan
Imagen by Nerida de Jong









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