miércoles, 27 de febrero de 2013



Sus viejos huesos crujían
y su paso era lento,
pero su sonrisa era luminosa.
Su mente era afilada
y su voz era amable;
Su porte era un verdadero deleite.

El mundo había cambiado
en los inviernos que ella conoció,
pero cargaba ese peso con orgullo.
Compartía su sabiduría
y traspasaba su bondad,
usando su amor por la vida como guía.

No se rendía ante el tiempo,
usando la vida como un escenario.
Buscaba la alegría de cada mañana,
y nunca fue derrotada por la edad.

Jaime Sams
Imagen by Susan Seddon Boulet

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