lunes, 17 de junio de 2013


HESTIA: DIOSA DE LA SABIDURÍA MEDITATIVA
Fue la diosa del hogar, del fuego sagrado ardiendo en un hogar circular. Era representada por la llama ardiendo en casas, templo, ciudades y campos. Su símbolo es el círculo.
Primera hija de Rea y Cronos, era la hermana mayor de la dinastía del Olimpo, era la menos conocida, pero 
una de las más veneradas, ya que no existía hogar si Hestia no lo consagraba.
Fue pretendida por Apolo y Poseidón, pero eligió la castidad.
Hestia no era conocida por sus mitos, sino por el fuego: El pasaje de la antorcha encendida desde el hogar de la madre de la novia, al nuevo hogar formado, era la invocación a Hestia para consagrar ese hogar.
Tras el nacimiento de un hijo, se hacia otro ritual a Hestia, a los 5 años se lo hacía girar alrededor del hogar. Para simbolizar su admisión a la familia y luego se hacia una fiesta.
Cada nueva colonia tomaba el fuego de su ciudad de origen, para encender el fuego de la nueva ciudad.
En Roma como Vesta su fuego ardía en sus templos atendidos por sus sacerdotisas llamadas las vestales. Quienes debían ser vírgenes y anónimas, por lo cual las elegidas eran llevadas al templo al cumplir los 6 años.
Hestia puede desapegarse de los que la rodean y estar en soledad.
Este arquetipo florece más en las órdenes religiosas que cultivan el silencio.
Con Hestia como presencia interna, una mujer no está apegada a la gente, los resultados, las posesiones, el prestigio o el poder. Con Hestia como guía se mejoran los excesos de todos los otros arquetipos, es nuestra relación con el Ser y la unidad.
Hestia puede cultivarse en la tranquila soledad y en el sentido de orden de hacer las cosas de manera contemplativa. Para eso hay que tomarse el tiempo y el espacio, centrándose en la tarea más sencilla; haciendo una cosa por vez. El inicio de la menopausia suele provocar en las mujeres crisis de identidad y un reajuste hormonal muy similar al vivido en la adolescencia, hay como una necesidad de buscar respuestas y mantener encendido el fuego interior y meditar sobre los cambios que se están provocando en nuestra vida. Una sensación de pasar en limpio lo vivido y ver como se sigue.
EJERCICIO
Empleemos la imaginación para hallar a Hestia

Penetra en una habitación serena, en un templo,
en un espacio sagrado o incluso en un claro del bosque.
Advierte que hay un fuego encendido en una hoguera circular,
y acércate. Observa el fuego. Siente su calor y seguridad.
Ha llegado Hestia.
Puedes notar su presencia, incluso verla en el fuego.
Descúbrela en el fondo de tu corazón y te sentirás en casa.
Las Diosas de la Mujer Madura

Shinoda Bolen
Imagen Michele Phelan



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