martes, 6 de agosto de 2013

Al nacer no somos conscientes de las heridas de vidas pasadas, pero nuestra alma quiere que nos aceptemos con nuestras experiencias, defectos, potenciales, debilidades, deseos, personalidad... Todos tenemos esas necesidades. Sin embargo, poco después de nacer, nos vamos dando cuenta de que ser naturales choca con los modelos del mundo, y así, desde el nacimiento vamos pasando por crisis, crisis de la
infancia, crisis de la adolescencia, etc, creando numerosas máscaras (nuevas personalidades) que sirven para protegernos del sufrimiento que vivimos en el transcurso de nuestra vida y tapar nuestras heridas. Las máscaras de cada herida son las siguientes:

HERIDA MÁSCARA
Rechazo --------- Huidizo
Abandono ------- Dependiente
Humillación ----- Masoquista (emocional / mental)
Traición --------- Controlador
Injusticia -------- Rígido

Las heridas explican que cada vez que padecemos ó hacemos que otros sufran una de estas heridas, todo nuestro ser se siente traicionado. No somos fieles a las necesidades de nuestro Ser, pues permitimos que nuestro ego, con sus creencias y temores, tome el timón de nuestra vida. Recurrimos a las máscaras para ocultar, a nosotros mismos o a los demás, lo que aún no hemos podido resolver; y esta ocultación es una forma de traición.

Cada una de heridas internas se relaciona con su máscara correspondiente. La herida interior puede compararse a una herida física que tienes desde hace tiempo en la mano pero que ignoras y cuya curación descuidas; prefieres vendarla y no verla. Este vendaje equivale a una máscara. la herida te duele cuando alguien te toca la mano, aun protegida por el vendaje. Cuando alguien te toma la mano con cariño y tú gritas "¡Ay, me haces daño!" resulta fácil imaginar la sorpresa del otro. ¿Realmente deseaba hacerte daño? No, pero si te duele la mano cuando alguien te toca, es que tú no has decidido ocuparte de tu herida. No hay nadie más que sea responsable de tu dolor.

Esto es lo que sucede con cualquier herida. Son muchas las ocasiones en las que nos sentimos rechazados, abandonados, traicionados, humillados ó tratados de manera injusta. En realidad, cada vez que nos sentimos heridos es a nuestro ego al que le gusta creer que ALGUIEN más, es culpable de que nos sintamos así; otras veces, decidimos que ese culpable somos NOSOTROS mismos, cuando en realidad esto es tan FALSO como cuando acusamos a otra persona. Tú sabes que en la vida NO hay PERSONAS culpables, sino sólo personas que sufren. Ahora sé que cuanto más condeno (a mí misma ó a los otros), más se repite la experiencia. La condena sólo sirve para causar desdicha; en cambio, cuando miramos con compasión a la parte humana que sufre, los sucesos, las situaciones y las personas comienzan a transformarse.

Las 5 heridas que impiden ser uno mismo Lise Bourbeau
Imagen Geraldine Arata



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