jueves, 22 de agosto de 2013


PODER DE SER
LOS 5 RITMOS SAGRADOS
El ritmo está debajo de mi
El ritmo del calor
El ritmo me rodea
El ritmo tiene el control
El ritmo está dentro de mi
El ritmo posee mi alma
Peter Gabriel

Los 5 RITMOS son: fluido, staccato, caos, lírico y quietud. Todos juntos crean una Ola de movimiento (The Wave)
Los 5 Ritmos nos brindan herramientas y claves para encontrar nuestro propio movimiento, crear pasos, danzar el “darnos cuenta”, abrir el camino interior. Su práctica nos sostiene mientras que la presencia del 
grupo que danza se transforma en un apoyo, un abrazo donde cada integrante va reconociendo la maravilla de la expresión única de la propia danza. Permitimos que la sabiduría y la memoria del cuerpo expresen su idioma de movimiento a través de nosotros.
No hay pasos a seguir, cada ritmo es un diferente campo de energía en el que podemos encontrar nuestra propia expresión. La danza de cada persona es única en todo el universo y en esa singularidad radica la magia.
Los 5 Ritmos son una práctica sanadora para el cuerpo, el corazón, la mente, el alma y el espíritu que nos llevan al descubrimiento personal y a un camino de despertares.
Todos podemos bailar. Aquí no hay exigencias, coreografías, cuerpos perfectos o personas con más experiencia. Los ritmos son para todos. Los ritmos son puertas a miles de paisajes interiores. Como el propio cuerpo, ellos están vivos y diseñados para catalizar la expresión única de quien los transita.
El poder para estar en armonía con el ritmo de la vida, con sus olas y ciclos, nos pertenece por derecho propio. Este es el PODER DE SER, la presencia y el carisma que tanto deseamos

PRACTICAR LOS 5 RITMOS
¿Cómo ponernos en contacto con esos ritmos que son el idioma materno de nuestro cuerpo? La respuesta más simple es "practicarlos", expresarlos, entrar en ellos. Y la forma más simple y natural de practicados consiste en danzarlos. No hay reglas ni instrucciones fijas, ya que en última instancia nuestro cuerpo, nuestra propia energía, es nuestro maestro.
La danza es la forma más inmediata de expresar los ritmos esenciales del cuerpo; es espontánea, universal. Observemos cómo responden a la música los niños y recordemos que toda cultura humana posee danzas que encarnan los diversos ritmos.
Necesitaremos ropa ligera y holgada y calzado liviano apropiado para danza, o los pies desnudos. Se puede utilizar el casete grabado o comenzar con alguna clase de música suave y ondulante. Sintonicemos con la música, dejemos que el ritmo nos penetre. La música es una aliada, un aliciente, una inspiración: evoca espontáneamente nuestros ritmos internos e induce a nuestro cuerpo al movimiento. Nos comenzamos a mover poco a poco siguiendo el ritmo fluyente de la música. Nos estiramos, ondulamos, sentimos el peso de cada movimiento en el espacio. Con los pies firmes sobre el suelo, percibimos los movimientos descritos por las piernas, los brazos y las manos en evolución circular continua. Nos centramos en el vientre, todo movimiento empieza y termina allí: se eleva con la inhalación, exagerada y prolongada, y se hunde y contrae con la espiración por la boca. A medida que el espíritu se mueve, dejémonos sencillamente fluir con la música. No existe una forma correcta de hacerlo, sólo existe la propia. Poco a poco emergerá nuestro propio estilo; los movimientos, la respiración y el flujo de la música se fundirán en una unidad dinámica, a tal punto que nos sentiremos ritmo. Los ritmos no sólo son curativos, sino que también son energizantes y comenzamos así a estar presentes en nuestros cuerpos

El poder para estar en armonía con el ritmo de la vida, con sus olas y ciclos, nos pertenece por derecho propio. Este es el PODER DE SER, la presencia y el carisma que tanto deseamos

Gabrielle Roth Mapas al éxtasis Enseñanzas de una chamana urbana
Imagen Jo Jayson



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