sábado, 24 de agosto de 2013


PODER DE SER
MASAJE RÍTMICO
Otra manera de llevar los ritmos a la práctica, de incorporarlos al cuerpo, es el masaje rítmico, que permite experimentar corporalmente la fluidez y la quietud y es una forma muy beneficiosa y satisfactoria de armonizar rítmicamente con otra persona. El masaje es una oportunidad maravillosa de mantenemos literalmente en contacto con nuestro yo, nuestra pareja, amistades e hijos, y de sanar con nuestras manos. 
No es un lujo para ricos ni un placer para hedonistas, es una interacción rítmica vital que debería formar parte de la vida de toda persona.
El masaje rítmico libera el cuerpo, tanto de quien da como de quien recibe, a su flujo de energía esencial. Nos reconecta con los canales naturales de nuestra energía y desbloquea aquello que está obstruido, física y psicológicamente. Genera plenitud, relajación extática y nos quita la conciencia de la cabeza para extenderla a todo el cuerpo. Este masaje requiere:
En primer lugar, conviene crear un ambiente sereno. Esto supone la seguridad de que no seremos molestados. La habitación debe ser cálida y agradable; pueden usarse velas, luz suave, música tranquila, incienso, flores. El masaje puede llevarse a cabo en una mesa adecuada, en la cama o en el suelo. Necesitaremos aceite para masajes, un aceite liviano, de almendra o sésamo, fáciles de encontrar en tiendas dietéticas, y algunas toallas gruesas
En segundo lugar, la actitud es el ingrediente más importante. Es necesaria una actitud de amor y servicio y el deseo de proporcionar a la otra persona una experiencia que no puede tener por sí misma. La energía de dar y recibir es circular. La entrega a dar y la entrega a recibir se alimentan mutuamente para construir un fuerte circuito de energía curativa.
El tercer factor esencial al dar un masaje es la conciencia, ser consciente de cuán relajado se está. No debemos masajear a otra persona si nos encontramos en un estado de tensión nerviosa, pues acabaremos por instilarle nuestra negatividad. Es importante sentirse suelto, natural, relajado. Durante el masaje debemos permanecer conscientes de nuestro propio estado de ánimo, teniendo en cuenta cómo nos sentimos mientras avanza el proceso, de manera que todo éste se desarrolle como un acto de meditación física.

De hecho, el automasaje es una buena forma de aprender el arte del masaje rítmico. Conviene crear la misma ambientación, adoptar la misma actitud de amor y servicio y el mismo estado de conciencia profunda. Comencemos con el pie y ascendamos por la pierna, luego el otro pie y la pierna, siguiendo nuestros propios contornos, nuestra propia forma, con las caricias amables de las manos. No podremos incluir todas las zonas del cuerpo (por este motivo trabajamos en pares), pero podemos abarcar casi todo. Trabajar con nosotrosmismos nos ayudará a comprender cuánta presión es agradable, las alegrías de la repetición y del masaje completo, y lo maravilloso de ser tocado, amado, cuidado. Con frecuencia necesitamos expresamos autoestima; mucho sufrimiento tiene su raíz última en el DESCUIDO de sí mismo.
Al seguir la forma corporal de la conciencia con toques amables y fluidos, comunicamos un mensaje que todos necesitamos oír y sentir una y otra vez: "Estás bien. Eres perfecto a tu manera"

El poder para estar en armonía con el ritmo de la vida, con sus olas y ciclos, nos pertenece por derecho propio. Este es el PODER DE SER, la presencia y el carisma que tanto deseamos

Gabrielle Roth Mapas al éxtasis Enseñanzas de una chamana urbana
Imagen Jo Jayson







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