miércoles, 11 de septiembre de 2013


LA SEGUNDA TAREA CHAMÁNICA consiste en expresar el corazón, soltar las emociones para experimentar el PODER DE AMAR. Mover el cuerpo a través de los ritmos libera emociones. La liberación del cuerpo conduce inevitablemente a la liberación del corazón. Las emociones necesitan fluir como la sangre en las venas. Cuando nuestras arterias emocionales se bloquean, cuando el corazón se atasca, toda nuestra vida carece de élan, de vitalidad. Querer amar sin que fluyan las emociones es como tratar de 
conducir un automóvil con el motor obturado o correr una maratón con los pulmones obstruidos.
A las personas educadas para expresar sus sentimientos con espontaneidad y naturalidad, les resulta tan normal una vida emocional dinámica como a los atletas el ejercicio. Pero para quienes hemos aprendido desde temprana edad a bloquear, suprimir o negar muchos de nuestros sentimientos, la expresión emocional puede resultamos tan dolorosa al principio como a un atleta ponerse en forma luego de un largo período de inactividad. Para evitar heridas, no nos arriesgamos a expresar lo que sentimos y nos habituamos a un estado de inercia emocional, una especie de insensibilidad generalizada, una muerte en vida que nos protege del dolor pero nos priva de la alegría de vivir el "ahora o nunca". En cualquier caso, tratar de escapar de nuestras emociones es un vano ejercicio de autoengaño. No hay manera efectiva de negar las emociones, porque, por más que nos resistamos, se expresarán de una manera u otra. Los sentimientos son reales. No son ideas que puedan desecharse. No son abstracciones. Son manifestaciones físicas de la energía que unen y actualizan el cuerpo y la mente. Si queda sin expresar, reprimida o suprimida, esta energía se vuelve tóxica. Si no se libera, sale a la superficie en hinchazones, embolias, tumores cólicos, migrañas y otros síntomas de malestar físico. Hoy en día sabemos que la represión de los sentimientos tiene consecuencias patológicas. La única opción real, la única alternativa sana, es abrazar nuestras emociones, trabar amistad con ellas, hacerlas propias, y aprender a experimentarlas y expresarlas de modo adecuado.
Yo trabajo con cinco emociones básicas: el miedo, la ira, la tristeza, la alegría y la compasión.
Nuestra tendencia más común es evitar o negar las emociones supuestamente "negativas", como el miedo, la ira y la tristeza, a modo de atajo hacia los sentimientos "positivos" de felicidad y compasión. Sin embargo, no existe camino a la alegría y compasión verdaderas que no pase por las emociones "negativas" todo lo que logramos sin la experiencia del miedo, la ira o la tristeza son imitaciones baratas de la alegría la compasión, Todos tenemos miedo, nos enojamos, nos entristecemos. Es un hecho. La pregunta es ¿qué hacemos con ello? Descubrir y reconocer nuestros miedos, iras y tristezas ya es un gran paso, pues normalmente las negamos.

Todos somos artistas, creadores dé nuestras vidas y de los mundos en que vivimos, y la opción óptima está en todos los colores de la paleta emocional. Para hacer amistad con nuestros sentimientos, podemos danzarlos, cantados, actuarlos, escribirlos y pintarlos; podemos explorados y celebrados creativamente

Gabrielle Roth Mapas al éxtasis Enseñanzas de una chamana urbana
Imagen Jo Jayson

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