miércoles, 18 de septiembre de 2013


PODER DE AMAR
I. MAPA DE LAS EMOCIONES
a. EL MIEDO
El miedo es una emoción vital y útil. Nos pone en estado de alerta, cataliza nuestras sensaciones y aumenta nuestra conciencia ante el peligro. El miedo es un amigo, el radar de nuestro viaje por la vida, un instinto básico de la supervivencia humana física, psicológica y espiritual.

Necesitamos un agudo sentido de lo que amenaza nuestro bienestar. Antenas sensibles y bien sintonizadas a las señales de peligro nos permiten ubicar y enfrentar las amenazas en el momento en que éstas ocurren. El miedo nos enseña a prestar atención a lo que sucede, y un sentido del temor bien calibrado nos mantiene en 
equilibrio dinámico en un mundo imprevisible. Al no prestar atención a los signos específicos del miedo, esa energía se difumina en una paranoia generalizada. En mi trabajo, he descubierto que prácticamente todo el mundo está atrapado por el miedo: a perder su empleo, su amante, su vida; miedo al éxito, a ser demasiado feliz, a la verdad, a sentir, a moverse o a cambiar. A medida que nos sensibilizamos al juego de las energías emocionales, podemos ver (y sentir) de qué manera el miedo no liberado nos aprieta la garganta, el cuello y la zona inferior de la espalda, nos levanta los hombros, nos tensa la mandíbula y contrae el ceño.

El miedo estampa su firma por todo el cuerpo, pero nos hemos acostumbrado tanto a él que nos hemos insensibilizado al mensaje claro y fuerte de nuestro lenguaje corporal. Este miedo generalizado se agrava solo, paraliza nuestra energía vital y agarrota nuestros sentimientos. Nos asusta tanto lo que podemos perder, estamos tan dolorosamente apegados a lo que tenemos, que nos congelamos en una muerte en vida para protegemos del dolor de la vida real. Por aferramos a la vida tal cual la tenemos, nos negamos un presente y un futuro vibrantes. Lo que necesitamos es LIBERARNOS de nuestras antiguas y difusas ansiedades bloqueadas para ser capaces de temer a lo que realmente amenace nuestro bienestar.

NO debemos tenerle miedo al miedo. No debemos avergonzarnos de nuestros miedos ni paralizarnos por su causa. Necesitamos brindarles atención y expresión adecuadas a medida que surgen, pues entonces liberaremos esa energía en forma correcta.

Gabrielle Roth Mapas al éxtasis Enseñanzas de una chamana urbana

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