lunes, 23 de septiembre de 2013


PODER DE AMAR
I. MAPA DE LAS EMOCIONES
b. La ira
La ira es una reacción de protección de la integridad ante la invasión de nuestras fronteras personales. Es un "no" a un daño, a una violación. Pone límites y levanta barricadas. La ira cabal es filosa como un cuchillo. Es rápida, clara y no necesita explicación. Son los dientes que muestra la perra que defiende a sus cachorros, el lomo arqueado y el siseo del gato amenazado por un perro. No hay nada más limpio y efectivo que la ira auténtica, específica y justificada. Su expresión franca pone al descubierto la incorrección y defiende la integridad en beneficio de todos.
La ira internalizada y contenida es pandémica en nuestra sociedad y sus consecuencias son la catastrófica violencia doméstica, los crímenes, toda clase de agresión gratuita, la guerra a todo nivel y la destructividad desesperada. La ira es la emoción menos permitida, la más desaprobada en nuestra sociedad, y por lo tanto la más reprimida. Los signos corporales que reflejan ira reprimida son visibles en todas partes: mandíbulas apretadas, puños cerrados, espaldas rígidas, b

arbillas prominentes, voces elevadas, ojos desafiantes. Las malas semillas de la ira contenida eclosionan todos los días de mil maneras, destructivas para uno mismo y para los demás. Si tan sólo aprendiéramos a enojarnos correctamente en el momento oportuno, protegiendo nuestro territorio personal de las verdaderas invasiones, la ira se convertiría en una reacción adecuada, una resolución justa de los desafíos, un tratamiento sin efectos colaterales negativos, en vez de una enfermedad crónica cuya impotencia acaba en destrucción.

La auténtica liberación de la ira suele conducir a un sentimiento de compasión, porque pasamos del enojo ante la violación a una valoración comprensiva de las causas que llevaron a la otra persona a invadir fronteras. La propia ira puede ser una forma oportuna de compasión.

Gabrielle Roth Mapas al éxtasis Enseñanzas de una chamana urbana

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