martes, 3 de septiembre de 2013


PODER DE SER
LOS CINCO CICLOS DEL DESARROLLO SEXUAL
Asegurar la realización de nuestro desarrollo sexual requiere una reflexión curativa acerca de nuestra propia historia erótica. Nuestra sexualidad madura a través de los cinco ciclos de la vida. Comenzamos el crecimiento sexual con el descubrimiento de nuestro cuerpo (ciclo del nacimiento); expandimos la conciencia sexual mediante el juego con amigos (ciclo de la infancia); nos abrimos a las relaciones sexuales completas 
con amantes (ciclo de la pubertad); alcanzamos la cima al unirnos a un amante de por vida (ciclo de la madurez); y nos volcamos nuevamente hacia el interior con la edad, la sabiduría y la experiencia (ciclo final). Nos tocamos a nosotros mismos, tocamos a otra persona, hacemos camino, nos unimos a otra persona y finalmente nos desapegamos. Cada uno de los ciclos sexuales es vital, una preparación para el siguiente. Ninguno puede ser salteado sin que quede un profundo vacío en la psiquis.

Muchos de nosotros hemos sido heridos en el camino, y la única vía hacia una intimidad sexual comprometida, hacia la plenitud del éxtasis sexual con el amor de nuestra vida, consiste en completar lo que quedó inconcluso en nuestras anteriores fases sexuales: aprender a amarse a sí mismo sin culpa, forjar el vinculo vital entre sexualidad y amistad logrando que la amistad sea sensual y la sexualidad auténticamente dadora y receptora, y permitimos la exploración, el abandono y la búsqueda que demanda la pubertad.

De no ser así, las heridas, temores, dudas, ignorancia y represión sexual, de cuerpo corazón o mente, socavan lo mejor de las relaciones comprometidas, aun cuando éstas se las arreglen para durar.

A medida que avanzamos hacia la vejez y entramos en la última fase de la vida, la energía sexual se vuelve otra vez hacia el interior en un celibato vibrante. El celibato de la edad no significa que ya no hagamos el amor, sino que nuestra relación es mucho más que sexual, al incorporar multitud de otras formas de cariño. La energía erótica se difunde a través de toda nuestra existencia. En nuestro último vals, toda la vida se convierte en nuestra pareja. Esta erotización total de la vida es la plenitud hacia la cual se orienta naturalmente nuestro desarrollo sexual, pero ésta es posible sólo si hemos cumplido las etapas anteriores. Qué maravilloso es cuando podemos arribar a la vejez como encarnación del desarrollo sexual completo, libres para estar tan enteramente en nuestros cuerpos como lo estábamos de niños, pero ahora enriquecidos por el conocimiento, la amistad, el autodominio y una conexión espiritual con todo lo que nos rodea

El poder para estar en armonía con el ritmo de la vida, con sus olas y ciclos, nos pertenece por derecho propio. Este es el PODER DE SER, la presencia y el carisma que tanto deseamos y que al liberar el cuerpo, liberamos el corazón para que experimente el poder de amar.

Gabrielle Roth Mapas al éxtasis Enseñanzas de una chamana urbana

No hay comentarios:

Publicar un comentario