miércoles, 2 de octubre de 2013


PODER DE AMAR
I. MAPA DE LAS EMOCIONES
d. La alegría
La alegría es la energía expansiva del bienestar dinámico. Eleva, vigoriza, hace brillar los ojos, armoniza nuestros pasos e ilumina todo nuestro ser. La alegría es generosa, relajada y abierta por naturaleza. Llega cuando nuestra energía emocional fluye libre en una dinámica de respuestas adecuadas a nuestras experiencias. Todos experimentamos el agrado natural que se produce al correr, danzar o cualquier otra 

actividad física, cuando llegamos al punto en que el cuerpo se mueve en forma íntegra y natural, sin esfuerzo, como el de un animal, en sincronía. Esta alegría sobreviene, por cierto, sólo cuando las otras emociones, es decir, el miedo, la ira y la tristeza, alcanzan fluidez. Por lo general, creemos saber qué es la alegría, pero en realidad no lo sabemos. A veces la confundimos con una "felicidad" socialmente aprobada, que nos pone cara de estar perpetuamente contentos en todo lo que hacemos. Tal felicidad es transitoria e ilusoria, basta rasgar la superficie para encontrar el exacto opuesto.

La mayoría de las personas simulan ser felices, porque eso es lo que se supone deben ser; es el estado aceptable. Pero el verdadero contento es inusual. Sé que en los años en que negaba mi miedo, mi ira y mi tristeza, que es lo que casi todos hacemos, no era feliz. La gente a mi alrededor pensaba que lo era porque me mostraba divertida y graciosa. Mi gracia era una forma de enmascarar el dolor. Yo vivía en la búsqueda constante de algo o alguien que llenara el agujero negro que sentía por dentro. La alegría no llega mediante remiendos. Cuando la alegría se presenta, deberíamos celebrarla, aunque a muchos nos avergüenzan las explosiones espontáneas de júbilo. . Con frecuencia nos sentimos tan turbados por tener corazón como por tener cuerpo. Mis primeras experiencias de alegría pura e ilimitada las tuve por azar, sin proponérmelo. Fueron el nacimiento de mi hijo y el éxtasis natural de amamantarlo. El nacimiento y el cuidado de un hijo son ejemplos excelentes de ese ritmo puro de dar y recibir, de estar por entero en el presente, de sentir que todo está bien, la esencia de la alegría.
La alegría es para nosotros tan esencial como las demás emociones. Es curativa, restauradora y nos anima a ser aquello para lo cual fuimos hechos
En tiempos recientes se ha hablado mucho, en especial Norman Cousins y otros, acerca del poder sanador del humor. El humor es una forma vital de aliviamos de presiones y expectativas, de poner las cosas en su lugar y en su justa medida y de procuramos el placer de vivir el ahora
El humor nos permite ver las cosas con franqueza, reconocer lo poco que sabemos, lo falibles que somos y qué lejos estamos de la perfección o acabado. Por un instante, el humor nos permite damos cuenta de esto, así como nos libera de las ataduras solemnes. Esta libertad de apegos, esta carencia de ansias y de nostalgias, constituye la verdadera alegría. Sólo en mi vida más reciente he llegado a ser más feliz día tras día. Porque no me asustan mi miedo, ira, tristeza o apegos, mis expectativas fijas son menos. Cada vez me dejo ir más en armonía con la energía a medida que surge. La alegría es cada vez menos un ímpetu momentáneo y cada vez más una corriente subterránea, una música de fondo que acompaña mis días.
Cuando uno siente gozo, puede ser espontáneo, y no estar siempre huyendo de algún dolor temido, queriendo estar en otro lado, en un estado alterado, en un remoto pasado o en un futuro todavía inexistente.
Gabrielle Roth Mapas al éxtasis Enseñanzas de una chamana urbana

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