miércoles, 23 de octubre de 2013


PODER DE AMAR
III. EL DESCUBRIMIENTO DEL YO EMOCIONAL
Creemos saber mucho acerca de nuestra vida emocional. Todos hemos tenido miedo, nos hemos sentido enojados, tristes, alegres y cariñosos, pero ¿hasta dónde conocemos nuestros verdaderos sentimientos? Si estamos tristes, deprimidos o desanimados, ¿es la tristeza la verdadera emoción de fondo o es la herida 
causada por la ira reprimida? A veces, ante una situación extraña, decimos en tono cómico: "No sabía si reír o llorar"; sin embargo, ¿no nos encontramos a menudo en situaciones en las que no sabemos qué sentimos? Estamos tan condicionados a pensar en lo que deberíamos sentir, o nuestras facultades emocionales resultan tan amortiguadas o distorsionadas, que más de una vez no sabemos si reír o llorar. Descubrir nuestro yo emocional es una tarea crucial. A medida que movemos el cuerpo para experimentar la energía de los sentimientos, podemos valernos de la mente para evaluarlos. Podemos decir: "Me asusta... ", o "Me irrita... ", o "Me pone triste... ". Cualquiera sea la frase elegida, la empleamos para poner en marcha un monólogo en el que la conciencia fluya. Podemos pronunciarla en silencio o decirla en voz alta. Podemos escribirla o danzarla en ritmo fluido, o cantarlo

Poner en movimiento una emoción, o todas, mediante los ritmos, junto con nuestro inventario de sentimientos, nos familiarizan con ellos como componentes básicos de nuestra energía vital instintiva y nos permite, de manera gradual, adueñamos de su expresión adecuada. Puesto que nuestros sentimientos se encuentran, por lo general, confinados a pautas de reacción disfrazada o inadecuada, a veces excesivamente enmudecida y a veces excesivamente explosiva, su sola expresión no es suficiente, lo que solemos encontrar no son expresiones auténticas de emociones puras, sino distorsionadas: nos enojamos con alguien y nos aliviamos fumando destructivamente cigarrillos o emborrachándonos o atiborrándonos de comida insalubre; en una fiesta, queremos ser el centro, hablamos y bailamos sin parar porque tenemos miedo de estar solos o de reconocer nuestra soledad
En momentos como éste descubro que la expresión pura de los sentimientos es mágica y curativa
Gabrielle Roth Mapas al éxtasis Enseñanzas de una chamana urbana

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