sábado, 26 de octubre de 2013



PODER DE AMAR
IV. EL PULSO DEL AMOR

La expresión y liberación de nuestros verdaderos sentimientos constituyen la esencia del amor. El concepto romántico de amor muchacho-muchacha no es sino una pequeña parte del cuadro y considerado como la historia completa equivale a reducir toda una biografía a un solo episodio, o un rompecabezas a una sola pieza, o una composición musical a un solo compás. En esencia, EL AMOR es la energía primaria del fluir 
de todas nuestras emociones, del sentir y reaccionar de verdad, momento a momento, situación a situación. San Agustín resumió toda la enseñanza cristiana de la vida en la frase:"Ama y haz lo que quieras". Decir eso sonaba a peligrosamente libertino, en especial en boca de un sacerdote puritano como Agustín, pero si el amor es el sano funcionamiento de nuestro sistema emocional, entonces cuando amamos, terminaremos por hacer naturalmente lo correcto.
El amor no es un estado de ánimo, sino una forma dinámica de ser. El ámbito del amor no es la telenovela do nuestra vida, sino la totalidad de nuestra relación con nosotros mismos y con los demás. Vivir el amor, vivir poderosamente mediante el amor, implica entrar en el ritmo de las energías vitales básicas que nos sustentan. El amor, así como la movilización de las emociones, como el miedo, la ira, la tristeza, la alegría y la compasión, se encuentran en la frontera entre el cuerpo y la mente. Los sentimientos son a la vez físicos y mentales: se manifiestan en el cuerpo y gravitan sobre gran parte de nuestros pensamientos, o al menos los tiñen.
El poder de amar requiere también un componente mental, un autoconocimiento que actúa como potenciador. La mayoría de nosotros llegamos a una cierta etapa de la vida en la que se espera, y esperamos, iniciar y mantener relaciones de amor, con una pareja, con nuestros hijos, con la familia, los amigos y la comunidad. Con frecuencia somos tan incompetentes y estamos tan poco preparados para esto como los niños para la ópera. No tenemos ni la experiencia ni el registro ni la preparación ni la libertad creativa como para abordar una melodía, y ni hablar de cantar un aria. Todo el mundo ama a algún amante, pero casi nadie sabe cómo serlo.

Gabrielle Roth Mapas al éxtasis Enseñanzas de una chamana urbana
Imagen Jo Jayson

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