lunes, 28 de octubre de 2013

RETARDANDO EL REGRESO
Puede ser una practicante de la “letanía de los niños”, esa que dice “Pero mis hijos necesitan tal cosa o tal otra, etc.”. No se da cuenta de que, sacrificando su necesidad de regreso, está enseñando a sus hijos a sacrificar sus necesidades cuando sean mayores.
Cuando una mujer regresa a casa siguiendo sus propios ciclos, los que la rodean tienen que entregarse a la tarea de su propia individuación y a la resolución de sus propias cuestiones vitales. El regreso a casa de la 
mujer propicia el crecimiento y el desarrollo de los demás.
Vamos a dejar bien claro que el hecho de regresar a casa puede ser muchas cosas distintas para muchas mujeres distintas. Hay muchas maneras de regresar a casa; muchas son profanas y otras son divinas, pero les advierto de que la situación exacta de la RENDIJA que nos abre el camino de la vuelta a casa CAMBIA según el momento, por lo que su localización de ESTE mes puede ser distinta de la del anterior. Volver a leer pasajes de libros y poemas que nos han emocionado. Pasar unos cuantos minutos junto a la orilla de un río, una corriente o un arroyo. Tenderse en el suelo en medio de las sombras del crepúsculo. Estar en compañía de un ser amado sin la presencia de los niños. Sentarse en el porche quitándole la cáscara a algo, haciendo calceta. Caminar o conducir el automóvil en cualquier dirección y después regresar. Construir tambores mientras se escucha música. Saludar el amanecer. Desplazarse en coche hasta un lugar en el que las luces de la ciudad no borren el cielo nocturno. Rezar. Tener un amigo especial. Sostener a un niño en brazos. Sentarse junto a la luna de un café y ponerse a escribir. Sentarse en el centro de un claro del bosque. Secarse el cabello al sol. Introducir las manos en un barril lleno de agua de lluvia. Plantar procurando ensuciarse las manos de barro. Contemplar la belleza, la gracia, la conmovedora fragilidad de los seres humanos.
Por consiguiente, no es necesario emprender un largo y arduo viaje para regresar a casa, aunque tampoco quisiera dar a entender que se trata de algo muy simple, pues el hecho de regresar a casa exige vencer una considerable resistencia tanto si es fácil como si es difícil.
Clarissa Pinkola Estés
Imagen Christian Schloe

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