viernes, 8 de noviembre de 2013

LA TERCERA TAREA CHAMÁNICA consiste en VACIAR la mente para vivir el PODER DEL VERDADERO CONOCIMIENTO. ¿Conocer qué? El verdadero yo. Puedo garantizar que el verdadero yo es alguien a quien bien vale la pena conocer. "Conócete a ti mismo" le aconsejó el antiguo oráculo a Sócrates. Vaciemos la mente de toda su cháchara y veamos qué hay. Este es el trabajo de 
autoconocimiento: dejar al descubierto el yo auténtico. Este yo es esa parte de nosotros que funciona por instintos, esa parte que tiende a permanecer oculta en la historia personal, en nuestra experiencia única de los ciclos de la vida: nacimiento, infancia, pubertad, madurez y declinación. Cuando revisamos nuestra historia personal desde el punto de vista de los ciclos de la vida, podemos desentrañar quiénes somos y por qué no somos en plenitud la persona que estamos destinados a ser. Necesitamos rescatar aquellos instintos vitales para ser quienes somos en forma única. Los instintos básicos de un ser humano nos llegan por medio de nuestros maestros sagrados en cada ciclo de la vida. Cada ciclo posee su catalizador principal y sus enseñanzas.
En cada estadio de nuestra vida hay experiencias esenciales que necesitamos tener, verdades que necesitamos aprender, acontecimientos que necesitamos que sucedan. Muchas veces estos acontecimientos decisivos, formadores de instintos, no ocurren, y en su lugar adquirimos pautas que nos atan en vez de soltamos y que nos desconectan en vez de conectamos. Nuestro desafío actual es cambiar las pautas que refrenan nuestro verdadero SER. Pero, en primer lugar, debemos reconocerlas, lo cual requiere desenredar el misterio de cómo hemos llegado a ser de la manera que somos. La vida, a través de sus fases de desarrollo, es la senda hacia la iluminación. Todo lo que necesitamos es vivida, y no luchar contra ella, controlarla o resistirla. La VIDA es un juego curioso: la única forma de GANAR es RENDIRSE.
Sería maravilloso que todos fuéramos personas perfectas, iluminadas, arraigadas en la práctica de los caminos sagrados, en los ritos de pasaje tradicionales, en las visiones y enseñanzas que nos dan consistencia. No lo somos, y la consecuencia es una gran dosis de sufrimiento a medida que improvisamos nuestro crecimiento y curamos las heridas causadas por la ignorancia y la desorientación. Lo mejor que podemos hacer es transformar ese sufrimiento en CONCIENCIA, y esa conciencia en ARTE. Arte de supervivencia.
Danzamos, cantamos, y ahora ESCRIBIMOS. Esto trata acerca de cómo desenterrar los recuerdos de raíz. Es la misión del ESCRITOR, arquetipo que puede alentar la liberación chamánica de la mente. El escritor cava muy profundo hasta encontrar los momentos cruciales que le han dado a una vida su carácter y descubre los eslabones que nos liberan para hablar con nuestra propia voz. La escritura personal es curativa. Necesitamos liberar al escritor interior de la prisión de ruido hueco en la que vivimos. Necesitamos escribir para sacar a la luz qué es para nosotros verdadero. Necesitamos descubrir qué sabemos y qué no. Necesitamos abrir la mente.
Gabrielle Roth Mapas al éxtasis Enseñanzas de una chamana urbana

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