miércoles, 20 de noviembre de 2013


LA TERCERA TAREA CHAMÁNICA VACIAR la mente para vivir el PODER DEL VERDADERO CONOCIMIENTO
I. DESCUBRIR LA PROPIA MENTE
La mente es una cámara: crea, percibe y graba la realidad. Su profundidad es insondable; su amplitud, inimaginable; su energía, ilimitada. Rara vez tocamos la esencia de nuestra realidad con inocencia, la llave de la magia. No deseamos ¡magia. Queremos que todo sea seguro, previsible, hasta aburrido, y ésta es la razón por la que, rutinariamente, actuamos sólo en la superficie, en la mente calculadora que juzga, en la mente como sargento mayor que encaja todo en rutinas establecidas. Esta mente es estrecha, confusa, y cree 
saberlo todo. Para ella nada es nuevo, fresco ni misterioso. Sin embargo, tenemos la sensación de que existe otra dimensión, y la anhelamos. Experimentamos, aunque sea de manera fugaz, un yo abierto y perceptivo, un estadio mental anterior e independiente de esa mente rutinaria y sabelotodo. La llamo mente intuitiva: ágil, receptiva, sensible, atenta al aquí y ahora. Esta mente es natural, es nuestra forma espontánea de pensar, pero la relegan muy pronto la educación y enseñanza que nos alejan de nuestra forma natural de ser en el mundo y nos introducen en un modo de ser artificial adaptado a las neurosis y programas de nuestra sociedad. El grueso de esta educación la recibimos de parte de personas a su vez desorientadas y sufrientes, pero no tiene sentido alguno culpar a los demás, sólo vale la pena hacer un trabajo correctivo. Necesitamos vaciar nuestra mente de chatarra y liberar así su potencial para el conocimiento real, para la sabiduría personal pertinente.
Lograr la presencia mental plena, como la llaman los budistas, es una tarea de por vida que implica pensar y "des- pensar", vaciar la mente de lo que no importa y llenada de lo que importa.. No tenemos la libertad del animal o del maestro para movemos por naturaleza: o bien planificamos cada jugada o bien quedamos atrapados en un programa ajeno. Pensamos antes de hablar, antes de actuar y antes de respirar. Pensamos y pensamos. Demasiado.
“Para mí, la mejor forma de aquietar la mente es mover el cuerpo”.
Una mente vaciada de ocupación, del ajetreo que toma posesión de gran parte de nuestra vida, y reorientada hacia los ritmos naturales del cuerpo y del corazón, tiene un poder inconmensurable y una capacidad ilimitada para la sabiduría. LA MENTE ES UN PUENTE ENTRE LA DIMENSIÓN SUPERIOR E INFERIOR DE NUESTRO YO. Nos lleva hacia la iluminación, a vivir en la luz. Podemos valemos de la mente para reconocer y curar nuestras propias heridas psíquicas.
O podemos dejada con el piloto automático conectado e ir a la deriva por la superficie de la realidad. NADIE puede hacer la elección, salvo uno mismo
Gabrielle Roth Mapas al éxtasis Enseñanzas de una chamana urbana
Imagen Jo Jayson

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