miércoles, 27 de noviembre de 2013


LA TERCERA TAREA CHAMÁNICA VACIAR la mente para vivir el PODER DEL VERDADERO CONOCIMIENTO
III. ESCRIBIR LA PROPIA HISTORIA
Mediante la danza ritualizamos los movimientos, mediante el canto ritualizamos los sentimientos, y mediante la escritura ritualizamos nuestros pensamientos. Lo que importa es nuestra madre, nuestro padre, nuestro nacimiento, nuestra vida, nuestra muerte. Analicemos y expresemos nuestros mitos, ritos, condicionamientos, pautas, toda la obra en que actuamos día adía, la novela que desarrollamos en la vida. Mi esperanza es 
activar en cada uno la posibilidad de detenerse a pensar acerca de la propia historia
La escritura personal es en sí misma una forma de curación chamánica. Las anotaciones cotidianas, el diario de vida, la autobiografía, incluso la correspondencia personal, constituyen formas de relacionamos con nosotros mismos, de descubrir la verdad acerca de nosotros mismos y de las personas y realidades que hacen a nuestra vida. Llevar un diario y llenado de uno mismo sienta bien: poemas, sueños, diálogos, retratos, cartas, recuerdos, observaciones, reflexiones, intuiciones, confesiones, dibujos, citas. Significa tomarse en serio la propia vida, cuidarse lo suficiente como para verla con honestidad. 
Debería convertirse en un ejercicio de autodescubrimiento continuo y vital: encontrar poco a poco la propia voz, la propia verdad, la propia historia. Compremos cuadernos y lápices o lapiceras especiales, que nos gusten de verdad, y reservémoslos para nuestros escritos personales. 
Podemos escribir cartas no sólo a quienes viven lejos, sino también a quienes viven con nosotros, para compartir experiencias, sentimientos, recuerdos e ideas. Otra manera de comenzar es por la historia personal, trabajando en base a fotografías familiares. Podemos agrupar fotos de nosotros mismos, de nuestros padres, hermanos amigos, profesores, etcétera, de distintas épocas: de bebé, del colegio, de la universidad, del casamiento... Reflexionemos sobre cada una y pongamos por escrito los, recuerdos, los sentimientos y las nuevas percepciones que las fotos evocan. Ya tenemos algunos hitos para nuestro viaje retrospectivo y prospectivo, a medida que descubrimos nuestra propia historia de vida. Comenzaremos por el ciclo del nacimiento y seguiremos por la infancia, la adolescencia, la madurez y el ciclo final. Durante cada ciclo, prestaremos atención a los maestros y a las tareas sagradas que necesitamos integrar para avanzar a la iluminación.
Gabrielle Roth Enseñanzas de una chamana urbana
Imagen Christian Schloe

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