lunes, 2 de diciembre de 2013

LA TERCERA TAREA CHAMÁNICA VACIAR la mente para vivir el PODER DEL VERDADERO CONOCIMIENTO
IV. EL CICLO DEL NACIMIENTO
El ciclo del nacimiento comienza con la concepción y dura, aproximadamente, cinco años. La maestra sagrada de este ciclo es la madre, quien transmite sus lecciones por medio del cuerpo, de acuerdo con su ejemplo, guía, actitud, energía y vibración. Cuando una mujer olvida su misión sagrada resulta perjudicial para ella misma, para su hijo o hija, para la sociedad y para su mundo. Los hombres que poseen instintos maternales saben cuidar de sí mismos y de sus hijos, pero es la madre quien activa este instinto en sus hijos. 
Cuerpo a cuerpo. Así de simple. El proceso comienza con el embarazo, cuando la unión de cuerpos y 
psiques es total. En él, el bebé tiene la primera experiencia de la presencia o ausencia del instinto maternal. El papel sagrado de la madre consiste en respetar la singularidad de su bebe y en nutrir su autoestima. Lo alimenta cuando siente hambre, no cuando lo programe algún especialista, y le da lo que necesita, no por rutina ni de acuerdo con lo que alguien indique. Permite que el hijo llore cuando siente tristeza o le duele algo, y que duerma cuando siente cansancio. De esta forma reconoce y refuerza la validez de los mensajes internos del hijo, le enseña a confiar en sí mismo .De este modo, la madre transmite su instinto nutricio, ayudando al hijo a saber espontáneamente la respuesta a dos preguntas primarias: "qué soy” y "qué necesito". Cuando una madre cumple con la tarea de honrar los instintos naturales de su hijo, éste sabe quién es, qué desea y qué necesita, sin necesidad de elaborar pensamientos ni de hacer un esfuerzo consciente. El niño o niña se convierte en la persona que es, segura de su valor y de su identidad única La tarea de la madre consiste en transmitir este instinto para la autoestima y el cuidado de sí mismo, y no en "cuidarlo" por el resto de su vida. Durante el ciclo del nacimiento aprendemos a convertimos en nuestra propia madre integrando el instinto materno, función sagrada que requiere unos cinco años. Si la madre cumple esta tarea bien, la obra básica queda cumplida. Una madre presente efectivamente para su hijo o hija, le enseña a prestarse atención, a cuidarse y a afirmarse. Una madre sólo puede dar lo que ha recibido, es decir, sólo puede enseñar a su hijo o hija a cuidarse tan bien como ella se cuida a sí misma. Cuanto más se valora y se cuida a sí misma una mujer, mejor madre puede ser

Si una madre está ausente física o psíquicamente durante los primeros cinco años de vida de su hijo, la lucha de éste por adquirir un sentido del yo puede durar toda la vida. Quienes no han recibido cuidado materno suficiente, crecen sin internalizar el instinto maternal. Si una persona ha sido alimentada cuando no tenía hambre o no lo ha sido cuando la tenía, si ha sido enviada adormir cuando no tenía sueño o mantenida despierta cuando tenia, si ha sido obligada a llevar ropa que no quería usar, modelada sutilmente para que se conformara a una imagen, esquema o experiencia que no era la propia, entonces ha sido condicionada a desconfiar de sus mensajes internos, a tener miedo de ser ella misma, a ser incapaz de atenderse correctamente. Se siente incómoda en su cuerpo, no tiene un sentido sólido de sí misma ni de sus necesidades, se identifica con cualquier otro individuo y en un intento vano de descubrirse se pierde en relaciones, asociaciones, posesiones y papeles que, de todos modos, jamás le llenan el vacío interior. La carencia de integración del instinto maternal nutricio tiene como consecuencia una inseguridad palpable y crónica
Si lo lleva a cabo bien, su tarea principal estará consumada alrededor de los cinco años. El cuidado materno no debe continuar durante décadas, pues irá en detrimento tanto de la mujer como del hijo. 
Gabrielle Roth Enseñanzas de una chamana urbana
Imagen Holly Sierra

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