miércoles, 15 de enero de 2014


“La conciencia femenina es conciencia lunar, el brillo transparente de la perla que ilumina con delicados rayos plateados. La conciencia solar analiza, distingue, corta y aclara, establece límites bien definidos; la conciencia lunar une, piensa con el corazón y la reflexión desde el corazón une el pasado, el presente y el
futuro. Se mueve en lo temporal para huir de lo temporal, Y, aunque las lágrimas pueden ser parte de ese movimiento, las lágrimas del corazón reflexivo no son sentimentales.

El corazón sabe qué es real. Late en la realidad del ahora y cuando pensamos con el corazón no miramos hacia atrás a través de los confusos pasadizos de la mente. Estamos en la realidad del ahora; lo que fue real ya es real para siempre. Toda persona que pueda actuar desde ese punto fijo tiene la libertad necesaria para ser virgen, libertad para amar y ser amada, para moverse desde un centro de gravedad interior y dejar que los demás se muevan desde el suyo”
Marion Woodman
Imagen Abie-Davis

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