martes, 21 de abril de 2015


Reconoce tu luz y tú sombra.

No te resistas. Mira tú oscuridad a los ojos, enfréntala y acéptala.

Puedes quedarte en la comodidad de lo conocido, sin embargo, se presentará, una y otra vez, buscando reconocimiento y comprensión.

Sólo cuando así procedas, habrá espacio para lo nuevo.

Que no te invada el miedo, cuando finalmente empiece el proceso de parto, puedes resistirte o acompañarlo.

Recuerda, tus guías espirituales, están a la espera de que acciones; al hacerlo, tienes toda su 
contención y ayuda en el proceso. Eres amada, sólo por Ser.

Nunca estás sola. Multitud de Seres del Cielo te asisten para alivianar el viaje.

Lo que transites, va a ser aquello que puedas afrontar.

Alinéate con el flujo interior de tus sentimientos, para que el recorrido sea más fácil y apacible.

Siente lo que realmente está ocurriendo dentro tuyo.

Siente su verdad y verás cómo se refleja en tu realidad externa.

Y así, aceptándola y con ello, la diversidad, enamórate de ti misma, ¡así, con esa disparidad!

Tú lo vales, ¡así, con esa totalidad!

A nadie tienes cuentas que rendir. ¡Disfruta esa libertad!

Párate en tu sí mismo. Dale permiso a tu Luz.

Eres única, irrepetible, bella, Divina. Recuérdalo, reconócelo. Ámate, hónrate y honrarás la vida.



Graciela García Durán. (Extraído del libro “Conexión con la Vida”)



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